Los estudiantes universitarios que viven en dormitorios que cuentan con cafeterías suelen engordar más que aquellos estudiantes que necesitan caminar mayores distancias para encontrar algo de comer, según un estudio reciente. Así que si quieres evitar que tu hijo suba de peso y se sume a las estadísticas de personas con obesidad, más vale tener una charla con él antes del regreso a clases.El estudio del Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan analizó los datos de un total de 388 estudiantes de primer año; los chicos vivían en siete dormitorios distintos, cuatro de ellos con cafeterías que servían tres comidas al día. Todos los estudiantes tenían acceso a dos gimnasios en el campus, que ofrecía equipo diverso para ejercitarse.
Durante el año escolar, las mujeres de los dormitorios que contaban con cafeterías pesaban casi dos libras más y hacían ejercicio 1.43 veces menos por semana que las de dormitorios sin cafeterías. Los hombres de los dormitorios con cafetería comían alrededor de 1.5 comidas y casi tres refrigerios más por semana que los que vivían en dormitorios sin cafeterías, según el informe, publicado en la revista Journal of Adolescent Health.














