Un nuevo estudio publicado en el Journal of Pediatrics sugiere que la leche materna puede refrigerarse por hasta cuatro días sin perder su valor nutricional ni generar bacterias. Aunque las guías sobre almacenamiento seguro de la leche materna varían, por lo general se considera que lo ideal es consumirla entre los primeros dos o tres días de su extracción; como máximo, la leche materna podría refrigerarse hasta por cinco u ocho días. En este lapso de tiempo, la leche supondría mantener sus nutrientes intactos.









