
En ocasiones los niños parecen dedicarse exclusivamente a quejarse y recurren a molestosos lloriqueos: "no quiero botar la basura", "¿por qué Fulanito tiene un juguete nuevo y yo no?" o "todos mis amigos están en el parque y yo aquí encerrado".
Este tipo de protesta sólo tiene un propósito: llamar la atención. Expertos en comportamiento infantil aseguran que un quejido en un tono estridente provoca una respuesta del padre inmediata.
¿Cómo prevenirlo?
La quejadera no es una estrategia consciente de los niños, sino un comportamiento aprendido que los padres promueven. Si un niño pide algo de una manera educada y correcta, seguramente el padre no responde en el primer o segundo intento. Es cuando le suben el volumen al pedido y utilizan un tono de fastidio que reciben atención.
Para evitar estos molestosos quejidos, los padres deben esforzarse por atender los reclamos de sus hijos. Si estás en el teléfono o en medio de algo, haz contacto visual y déjale saber que lo atenderás tan pronto de desocupes. Entonces debes cumplir y brindarle tu atención.
¿Cómo responder a los quejidos?
En lugar de pensar que tu niño te quiere hacer perder la cabeza, respira hondo y reconoce que está pidiéndote ayuda. Demuéstrale cómo debe comunicarse. "No me agrada cuando te quejas. Si quieres leche, debes pedirla así: "¿Puedes darme un vaso de leche?", con el tono que te gustaría que tu hijo empleara.
Si tu niño continúa la quejadera y confirmas que no se trata de dolor o enfermedad, entonces trata de identificar qué le puede estar molestando. Examina si tal vez has estado más ocupada en el trabajo o si la rutina del niño ha cambiado. Es posible que si un hermano ha precisado de más atención esta es su manera de propiciar más interés en él. Estas exigencias pueden ser su forma de acercarse a los padres.
Si este es el caso, se recomienda que se le dedique tiempo que se enfoque en él: jugando su juego preferido, haciendo juntos su receta favorita o leyéndole un cuento. Estos instantes de reconexión con un niño pueden hacer una gran diferencia en la dinámica del hogar.
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Chantaje infantil
Problemas en la escuela
Otro aspecto a considerar antes de tomar una decisión facilota es saber si el niño tiene problemas de adaptación al entorno o con sus compañeros. Esta etapa puede marcar a tu hijo. Se ha descubierto que en Estados Unidos uno de cada cuatro niños ha sido víctima de abusos psicológicos, verbales o mentales y algunos llegan hasta lo físico. Eso es el llamado Bullying.
Si descubres algo así y lo sigues enviando a la escuela para que "aprenda a defenderse", puede crearle un serio problema psicológico.
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¿Está enfermo o quiere mimos?
Por Ivon Álvarez
¿Enfermizo o quiere faltar?
Hay algunos niños que ven la oportunidad de quedarse en casa, de seguir bajo la protección de las madres o ambos. Otros, simplemente quieren olvidarse por un día de la escuela y recordar cómo es disfrutar permanecer en el hogar.
Pero cuidado cuando lo toman como pretexto de cada lunes, uno debe estar atenta las palabras que eligen para "pedir permiso" y no asistir a la escuela, ahí hay claves: si dice que "no quiere ir porque le duele la panza"... habrá que revisar si es verdad y en todo caso si eso amerita que falte. Si nos dicen "me duele tal o cual muela o siento náuseas", está claro que ya habla de un síntoma y habrá que tomarlo en serio.
¿Está enfermo o quiere mimos?
De vez en cuando se vale dejarlo descansar siempre y cuando no interfiera con su desempeño; exámenes finales o con alguna presentación o evento especial en su escuela, pues algunos se libran así y aún más si los padres no están bien informados.
¿Está enfermo o quiere mimos?
Problemas en la escuela
Otro aspecto a considerar antes de tomar una decisión facilota es saber si el niño tiene problemas de adaptación al entorno o con sus compañeros. Esta etapa puede marcar a tu hijo. Se ha descubierto que en Estados Unidos uno de cada cuatro niños ha sido víctima de abusos psicológicos, verbales o mentales y algunos llegan hasta lo físico. Eso es el llamado Bullying.
Si descubres algo así y lo sigues enviando a la escuela para que "aprenda a defenderse", puede crearle un serio problema psicológico.
¿Está enfermo o quiere mimos?
Procura estar bien informado de cómo es el ambiente social en la escuela, con quiénes convive a la hora del almuerzo o recreo, si confía en particular en algún maestro, si tiene un amigo o amiga que le pide o exige sus cosas, si puede relacionarse fácilmente con el resto de los compañeros.
Pero sobre todo que sepa que no está solo, que tu estás enterado de lo que le pasa y que no te puede mentir, que estás al tanto de sus amigos y enemigos y que te unes a su pequeños logros y luchas. Sólo de esa forma te confiará lo que realmente siente.
¿Está enfermo o quiere mimos?
Cambios de humor y físicos
Estas a veces imperceptibles variaciones de su humor y de su estado físico, por pequeño que sea tu hijo, nos puede ayudar a tomar una decisión y a confiar en ella, pues sólo así sabremos si realmente el pretexto de la enfermedad es tal o no, si es un día de pereza que quiere quedarse a gozar su juguetes o si teme ir a la escuela e, incluso, si es porque no estudió y tiene pendiente un examen.
¿Está enfermo o quiere mimos?
La sobreprotección
Si eres un padre o madre que a la menos provocación le dice que sí a todo a su retoño aún es momento para componer el camino y tener mano y decisión firme sin que nos sintamos culpables. Es más fácil olvidarnos del problema y decir siempre que sí, pero no podemos dejar pasar todo porque es más sencillo, cada paso y cada determinación nuestra cuentan en su educación.
¿Está enfermo o quiere mimos?
Lo más importante de todo es saber observar a tu hijo y conocer sus rutinas, eso nos ayudará a interpretar lo que nos quiere decir y a tomar mejores decisiones para él y para nosotros mismos, dejándonos tranquilos tanto cuando decimos que sí, como cuando que no.
¿Está enfermo o quiere mimos?
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Maria E. Martinez T. 07/24/10 @ 10:41AM
Gracias,por compartir estos consejos tan maravillosos,que el de educar a nuestros hijos y asi poder ser una mejor madre, mil gracias y bendiciones para todos aquellos que participan dia a dia.