Los hábitos para el descanso nocturno inciden en el estado de ánimo de los adolescentes, según revela un estudio publicado por la revista Sleep.

Los períodos breves de sueño y la depresión se han vinculado tanto en los adolescentes como en los adultos, según el equipo de James E. Gangwisch, de la Universidad de Columbia.
Según observaron los investigadores, los jóvenes que suelen dormirse a las 10 de la noche o antes, son mucho menos propensos a manifestar depresión y pensamientos suicidas, en comparación con aquellos que suelen dormir a la media noche o más tarde.

Para este estudio, equipo de Gangwisch valoró los datos de un grupo de jóvenes que incluyó a más de 15,000 estudiantes de séptimo a duodécimo grado y sus padres, encuestados entre 1994 y 1996.

El 54% de los padres señaló que su hijo o hija tenía que irse a la cama a las 10 de la noche o antes, durante los días escolares; el 21% de los padres indicó que la hora de acostarse de sus hijos era a las 11 de la noche; un 25% de los padres afirmó que le permitía a sus hijos irse dormir a las 12 de la noche o más tarde.

Según lo observado por los investigadores, los jóvenes con horarios para acostarse a la media noche o después, fueron un 24% más propensos a estar deprimidos y un 20% más proclives a tener pensamientos suicidas, en comparación con aquellos adolescentes que tenían que cumplir con la regla de dormirse antes de las 10 de la noche.

Los resultados tienen mucho que ver con el hecho de dormir o no lo suficiente. Por ejemplo, según indica el estudio, los jóvenes que dormían cinco horas por noche o menos, fueron un 71% más propensos a estar deprimidos y un 48% más inclinados a tener pensamientos suicidas, en comparación con aquellos que dormían como mínimo 8 horas por noche.

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