Según el Instituto Nacional para la Excelencia Clínica (NICE) del Reino Unido, la Ritalina, fármaco comúnmente usado para tratar a los niños que sufren el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), sólo deben usarse en casos extremos, y nunca antes de los cinco años de edad.

Según las nuevas recomendaciones de los médicos, el TDAH -el trastorno de conducta más común en los niños-, debe ser tratado con ayuda psicológica, pues no se encontró evidencia de que los medicamentos sean efectivos. La Ritalina y Concerta tienen efectos secundarios que incluyen nerviosismo, insomnio, pérdida de apetito y de peso. Por su parte, el Strattera puede causar náusea, mareo, fatiga y cambios de ánimo. Además hay muy pocas investigaciones sobre las implicaciones del uso a largo plazo de estos fármacos. Las nuevas guías recomiendan usar los fármacos como último recurso y con moderación.


Tan sólo en Inglaterra se calcula que unos 100.000 niños fueron recetados con alguno de los tres medicamentos en el 2007. Este número se ha duplicado desde el 2003 y los expertos se muestran preocupados porque creen que algunos médicos optan por la medicación como una "solución rápida" para controlar el trastorno cuando el niño podría responder bien a otras estrategias y terapias.

EL TDAH se caracteriza por la incapacidad de concentrarse durante largos períodos, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas. Se calcula que afecta a entre el 5% y 10% de la población de niños y jóvenes en el mundo.